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Sábado, 09 Mayo 2015 01:18

Aristas de un entrenador

Escrito por 

FÚTBOL. ANDES TALLERES. Adolfo Estrada, el hombre que llevó al Matador a las puertas del ascenso. Entrenador, entendedor, pensador, filósofo del deporte, escritor. Está marcado a fuego por el fútbol y el futsal, sobre todo por el Azulgrana de calle Minuzzi, y ahora con el mundo de los fierros. Una historia para ser escrita.

“Hoy en día si el jugador no juega bien con los pies no puede jugar en ningún sector del campo. Existe, en nuestra Selección Argentina una diferencia abismal entre Heinze y el resto, ya con la actitud y la fuerza no basta. Los jugadores del futuro deben jugar en tres sectores del campo: deben saber marcar el uno x uno y a su vez desnivelar; deben jugar muy bien con los pies (muy buena técnica); y deben resolver rápido en espacios reducidos, siempre mirando el arco contrario, y en forma vertical”.

Cinco años pasaron desde que Adolfo Estrada escribió esa cita en su blog personal de ese entonces y que apenas cuenta con cuatro publicaciones. Como un educador didáctico se adelantó a los tiempos que hoy transcurrimos y brindó una radiografía del presente de nuestro fútbol. Trabajador de bajo perfil, dedicado y precursor del buen juego, el Fiti ha dejado su huella en nuestra provincia tanto dentro como fuera de la cancha.

Un poco de su filosofía. Es un convencido que para decir que un entrenador es muy bueno no hace falta que este haya ganado cosas. Para él muchos que han ganado no son buenos técnicos y lo atribuye a una cuestión netamente personal ligada con sus gustos.

Tratar bien la pelota es uno de los puntos fundamentales a la hora de desarrollar su matriz futbolística. Intentar jugar bien y buscar el arco rival, aunque no salga en todo momento, dejarán a cualquier equipo con más posibilidades de ganar que su oponente. La vocación de entrenar la lleva como bandera y no negocia hacerlo con jugadores que no se comprometan a trabajar en serio. Busca encontrar en sus dirigidos un paralelismo que lo lleve a lo que él sentía cada vez que le tocaba salir a la cancha.

Para conocer un poco de lo que es jugar bien, nos cuenta: “Jugar bien es muy simple, es pasarle la pelota a un compañero, en principio. El fútbol es cuando el arquero le da la pelota a sus defensores, estos a sus volantes, estos a su creador y el a sus delanteros y ellos hacen goles. Jugar bien es eso, con orden, disciplina y respeto por el rival y el reglamento”.

Como jugador de fútbol comenzó sus primeras armas en las inferiores de Andes Talleres en la década del 70, y fue promovido a Primera División por Juan Carlos Forti. Allí obtuvo el campeonato de 1982 cuando el Matador derrotó por penales a Luján. Si bien la alegría no fue completa ese año, ya que en la final anual el equipo perdió con Gimnasia y Esgrima y logró el subcampeonato, en la institución es muy recordado porque después tuvieron que pasar 27 años para que recién en 2009 el club vuelva a festejar un título de Liga Mendocina.

“Forti era un adelantado del fútbol. Aprendí de él muchas cosas, la que más me gusta es el trabajo en el pizarrón y el conocimiento del rival”, cuenta al recordar a uno de los entrenadores que lo marcó en una etapa de su vida.

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Tras pasar por varios clubes de la provincia integró en el 1994 el equipo que fue base para el crecimiento de Chacras de Coria en el final de esa década, y sin saber lo que sucedería un tiempo después cuando el tiempo lo volvería a depositar en calle Panamericana. Carlos Sperdutti fue su técnico y compartió plantel con ex jugadores que hoy también cumplen el rol de entrenadores como el caso del Pollo Juan Pablo Videla.

Gran parte de su tiempo también se la llevó el fútbol de salón. Andes Talleres fue el lugar donde pudo desplegar todas sus habilidades que lo llevaron a formar parte de la Selección Mendocina y Argentina. Con ambos combinados disputó torneos de envergadura entre los que se destaca el Mundial de 1985 en España donde el equipo logró un cuarto puesto detrás de Brasil, España y Paraguay.

Tuvo como compañeros a glorias de la disciplina como José Elespe, Perico Pérez, Sergio Valls y Humberto Lucero, entre otros. Checho y Beto contaron hace un tiempo una anécdota vivida en el Sudamericano de Brasil cuando se escaparon en la previa a uno de los partidos y el Turco Torfe, entrenador en ese entonces, sacó a Valls que era capitán y lo puso al Fiti en cancha sin saber que él también se había fugado. “No creo haber hecho semejante cosa, eso prescribo”, contestó al ser consultado.

“Toda mi vida me preparé para ser entrenador. Estudié educación física para ser mejor entrenador. Jugaba y veía el partido, y era DT”, argumenta sobre su vocación que, pese a ser un anhelo de toda la vida, empezó a materializarse en el año 96 cuando se desempeñó como ayudante de campo de Sergio Ceferino Carrizo en Independiente Rivadavia. Diez años más tarde dirigió a la reserva de Godoy Cruz y desde su lugar aportó para conseguir el primer ascenso del Tomba a Primera División a cargo de Juan Manuel Llop.

En enero del 2011 la Academia Chacras de Coria volvió a participar de la Liga Mendocina de Fútbol en la Primera B con un proyecto serio que apostó por la formación de juveniles. La idea principal fue mantener una idea de juego que los nutra en la parte futbolística, pero también se apostó al crecimiento personal de los deportistas más allá del fútbol. Daniel Carrique fue el impulsor de la idea y le hizo el ofrecimiento de ser el director técnico del primer equipo.

Ese hecho marcó su regreso luego de 17 años de ausencia en el club ya que había jugado en la década del 90. Luego de una exigente pretemporada el equipo inició su participación con buenos resultados que se fueron pese a que no eran una prioridad inmediata. Chacras definió el campeonato ante Algarrobal y terminó coronándose campeón y logrando el ascenso a la Primera A, lugar en que milita en el presente.

Además de su camino en el verde césped, la baldosa le dio grandes alegrías y estuvo al frente de equipos como Don Orione, Alemán, Alianza Guaymallén y SUPE, entre otros. Sus máximos logros los consiguió dirigiendo al Jockey Club. Allí se consagró dos veces Campeón Anual mendocino, y otras dos Campeón Nacional (en 1995 y 97), lo que hoy se llama División de Honor.

En el 97 el conjunto mendocino se enfrentó a Confitería Avenida en Puerto Rico, Misiones, ante un marco de 1500 personas y terminó ganando por 4 a 3 con goles de Raúl Coria, Guillermo Piñol, Mariano Castro, y el capitán Lafalla. Además contó con una destacada actuación del arquero Juan Manuel Bermejillo. “Aprendí mucho en todo sentido. A cultivar el sentido de la amistad sobretodo”, destacó sobre el proceso vivido y la enseñanza que le dejó el equipo multicampeón de esa época.

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En la actualidad la familia Estrada es noticia no solo por su reciente paso por Andes Talleres en el Torneo del Interior, sino también por el crecimiento deportivo de su hijo Lautaro que desde hace años viene participando en el mundo motor. En 2008 fue campeón cuyano en kartings y compitió a nivel nacional e internacional (Chile). Lautaro debutó hace unos años en la Fórmula Renault Plus luego de una infancia rodeada por los fierros y la semana pasada logró un podio en esa categoría.

Con tres carreras menos que el resto e inactivo desde noviembre de 2014, Lautaro sorprendió al llegar tercero tras partir duodécimo en Río Cuarto y festejó el mismo día que su padre no pudo cerrar con el ascenso una gran campaña con Andes Talleres en el Torneo del Interior. En el horizonte de ambos aparece competir en la Clase 2 del Turismo Nacional siempre y cuando los sponsor sigan sumándose al proyecto.

Al ser deportes que se tocan en pocos puntos le preguntamos qué aspectos pueden trasladarse del automovilismo al fútbol. “Pocos, la estrategia como concepto general. En el automovilismo hay mejor ambiente que en el fútbol. Menos mentiras, envidias y malos tratos”.

La escritura es otro de los proyectos que tiene en mente desde hace tiempo y no ha podido terminar de cerrar. “Me falta tiempo, pero lo voy a terminar. El fútbol y yo tenemos mucho en común. Siempre vivimos juntos”, cuenta acerca de su libro El fútbol y yo (habrá que ver si lo mantiene bajo ese título) que aún no ha finalizado. El Fiti, como lo conocen todos, un entrenador que todavía tiene muchas historias para ser escritas.

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