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Martes, 05 Agosto 2014 22:12

Los cuestionadores

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EDITORIAL. Los mendocinos somos bichos raros, y los periodistas no somos la excepción.

Recuerdo aquellos tiempos, cuando nos quejábamos porque Mendoza no tenía representantes a nivel nacional, después de que Maipú perdiera la plaza de la B Nacional en 1990. Durante cuatro años estuvimos aislados del fútbol grande de la Argentina, estábamos en medio del anonimato absoluto. Gruñíamos a más no poder.

Hoy, luego de 24 años y muchas alegrías en el medio, con aquellos ascensos de Godoy Cruz, Independiente y San Martín a la B Nacional, más el ascenso del Tomba a la A, más las Copas Internacionales que jugó el Expreso, entramos en un letargo periodístico. Casi como aquellos cuatros años de vacas flacas, cuando el fútbol y nuestros equipos no nos daban nada, ni media alegría.

El fútbol mendocino está viviendo quizá su momento de mayor auge desde la reestructuración del fútbol. Hemos tenido alegrías al por mayor, pero nosotros, los periodistas caemos en contradicciones. Las que no nos permiten ver el momento producto de que siempre estamos buscando el lado oscuro, negativo de la realidad. Hemos logrado inventar un nuevo deporte, un nuevo arte, el de cuestionar.

Nosotros (y la gente) vivimos envidiando y destacando la euforia, el fervor con el que se vive el fútbol en Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, pero no acompañamos a nuestros equipos. Somos capaces de meter 50 periodistas si viene Martín Palermo, Ariel Ortega o Enzo Pérez, pero durante los entrenamientos de Godoy Cruz, Independiente, Gimnasia, Maipú… van solamente dos periodistas, a veces tres.

Caemos en contradicción porque admiramos y destacamos lo que vemos por televisión, con 20, 30 y hasta 50 periodistas cubriendo los entrenamientos de los equipos de Buenos Aires, y en lugar de “copiarlos”, nos dedicamos a cuestionar a nuestros equipos. En los últimos años, solo basta recorrer los archivos, podremos observar cómo este nuevo deporte de CUESTIONAR lo hemos ejercido sobre Godoy Cruz, por utilizar un ejemplo.

Cuestionamos la salida de Palermo. Cuestionamos la llegada de Almirón (luego nos rendimos a sus pies). Cuestionamos que a Almirón no le trajeron refuerzos. Cuestionamos, en enero, que no tenía un plantel de jerarquía para salvar la categoría. Cuestionamos que ahora se fueron jugadores de jerarquía cuando en enero decíamos que no la tenían.

Cuestionamos que no da el salto de calidad, mientras tanto jugó dos Copas Libertadores, una Sudamericana y está a punto de jugar otra. Cuestionamos frecuentemente la llegada de jugadores desconocidos o sin chapa. Hoy River, Boca, Independiente, San Lorenzo y Racing tienen a esos jugadores.
Cuestionamos la llegada de técnicos desconocidos. Sin embargo Troglio dirige primera división, Llop fue a Banfield, Cocca dirige Racing, Batista (que estaba desaparecido) saltó a la selección sub 20, Asad pasó por San Lorenzo y Ecuador, Almirón dirige a Independiente.

Cuando no cuestionamos la llegada de un DT (Pumpido y Trossero) “al fin un DT con trayectoria”, nosotros también fracasamos. Cuestionamos que no haya jugadores de inferiores en primera división, hoy que los tiene, cuestionamos que no llegan refuerzos de jerarquía. Cuestionamos que no invierte en jugadores, pero no destacamos que es de los pocos clubes en la Argentina que no tiene deuda. Da la sensación que solo vale el verbo o deporte cuestionar.

Quizá si nos tocara volver al inicio de los 90, le daríamos el valor que merece lo que están haciendo Godoy Cruz, Independiente, Maipú, Gimnasia, Palmira, Huracán… pero ya será tarde. Habremos perdido la oportunidad histórica de “jugar al equilibrio”. Nadie pide ni dice que no haya que marcar las cosas negativas, pero si de vez en cuando destacamos las positivas, quizá seamos más justos.

Para esto hay que acompañar en la semana, en los partidos, SIEMPRE, no únicamente cuando viene alguna figura o cuando vienen River o Boca a enfrentar a Godoy Cruz, o Talleres de Córdoba a visitar a Maipú, o a Gimnasia cuando juega una final por el ascenso o un rival de “jeraquía” cuando llega al Gargantini.

Deberemos aprender a cambiar y a aceptar que también nosotros somos responsables. Deberemos dejar la negatividad de lado y cambiar el verbo CUESTIONAR por ADMITIR, DESTACAR, RECONOCER.

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